
Encontrarse a uno mismo, encontrar al otro, encontrar la felicidad, encontrar las respuestas, todo es una constante busqueda y encuentro.
23 de mayo de 2011
Misiones

1 de abril de 2011
Los muebles.
Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, en Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio. El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.
¿Dónde están sus muebles? - preguntó el turista.
Y el sabio, rápidamente, también preguntó: -¿Y donde están los suyos...?
¿Los míos? - se sorprendió el turista. ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!
Yo también... - concluyó el sabio.
"La vida en la tierra es solamente temporal... Sin embargo algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices. El valor de las cosas no está en el tiempo que duran sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables."
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Con una alegría unica, que no me esperaba tener con las opciones tomadas. No es facil, mas es por Cristo, el me regala cada día el vivir con la mirada puesta en el cielo. Siempre viviendo a concho, intensamente. A veces me equivoco, ultimamente me pegue una caida de las grandes, la embarre como nunca, pero creo vivi momentos inolvidables y cosas inexplicables, y si bien eso puede ser causa de dolor, yo digo que todo depende de los ojos del observador, y veo que a pesar de errar, se puede sacar algo en concreto.
Con la vida ahi caminando, con opciones ya tomadas y que no quiero volver atras, pienso que los muebles no son solo las camas y roperos, tambien hay que saber que nosotros somos solo de Dios, y que es necesario un desprendimiento de personas.
17 de marzo de 2011
"Ser o no ser... "
14 de marzo de 2011
La última cima.





13 de marzo de 2011
El contestador telefónico de Dios.
¿Que sucedería si Jesús decidiera instalar un contestador telefónico automático en el cielo. Imagínate a vos mismo orando y escuchando el siguiente mensaje:
8 de febrero de 2011
Sermón 306, San Agustín de Hipona.
" Todo hombre quiere ser feliz; no hay nadie que no lo quiera, y tanfuertemente, que lo desea por encima de todo. Aún más: todo lo que quiereademás de esto, sólo lo quiere por eso. Los hombres van detrás dediferentes pasiones, uno ésta, el otro aquella; en el mundo hay tambiénmaneras distintas de ganarse la vida: cada uno escoge su profesión y laejerce. Mas, cuando se comprometen en una forma de vida, todos los hombresactúan en ella buscando ser felices... ¿Qué cosa hay, pues, en esta vidacapaz de hacer feliz, que todos la buscan pero que no todos la encuentran?Busquémosla... Si pregunto a alguno: «¿Quieres vivir?»,nadie estará tentado de contestarme: «No lo quiero»... Igualmente sipregunto: «¿Quieres vivir con buena salud?», nadie me responderá: «Noquiero». La salud es un don precioso a los ojos del rico, y para el pobrees, a menudo, el único bien que posee... Todos están de acuerdo en amar lavida y la salud. Ahora bien, cuando el hombre goza de vida y de una buenasalud, ¿se puede contentar con esto?... Un joven rico preguntó al Señor:«Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?» (Mc 10,17).Temía morir y no podía escapar de morir... Sabía que una vida con doloresy tormentos no es una vida, sino que más bien debería llamarse muerte...Sólo la vida eterna puede ser feliz. La salud y la vida de aquí abajo nadieos la asegura, teméis mucho perderla: llamad a eso «siempre temer»y no «siempre vivir»... Si nuestra vida no es eterna, si no puedeeternamente llenar nuestros deseos, no puede ser feliz, e incluso noes una vida... Cuando entremos en aquella vida de allá, estaremos segurosque permaneceremos siempre en ella. Tendremos la certeza de poseereternamente la verdadera vida, sin ningún temor, porque estaremos en elReino del cual se ha dicho: «Y su reino no tendrá fin» (Lc 1,33)."
14 de diciembre de 2010
El elefante del circo

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de tajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía cinco o seis años, pregunté a algún maestro, a mi padre o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: "El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño". Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvía a probar, y también al otro y al que seguía... hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que no puede. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquélla impotencia que se siente poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... Jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez... Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos hacer" simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestro recuerdo "no puedo... no puedo y nunca podré", perdiendo una de las mayores bendiciones con que puede contar un ser humano: la fe.
1 de diciembre de 2010
La nueva actitud.
Una luz en mi camino.
Alex Marcano.
Cuando pensé que todo acababa
Vi una luz en mi camino.
Allí cuando creí que todo terminaba.
Se ilumino mi destino.
Corrí por el silencio
De la noche más oscura.
A una mañana de sol intenso
Calurosa pero segura.
Flores parecían saludarme
De la emoción que llevaba,
Pero no podía pararme.
Porque al triunfo me enrumbaba.
Vi los momentos vividos.
Que me decían detente.
Pero yo los deje en el olvido
Para vivir mí presente,
Y Un futuro diferente.
Con ánimo fervoroso
Con una fe permanente
Lleno de paz y de gozo,
Seguí caminando a pleno día.
Con mi vista puesta en el blanco
Escuche al temor que decía,
Detente no corras tanto.
Vi también el stress,
Parado en una esquina,
Y le dije mire usted,
Conmigo vos no camina,
La crisis Me saludaba
Levantando sus manos en alto,
Más yo con fuerza gritaba.
De mi camino te aparto.
Todos estos se asociaron
Para hacerme una guerra a muerte
Pero pronto se dispersaron
Conmigo va uno más fuerte,
Imagínense quien va conmigo
La dicha, la paz y el amor.
Jesús mi Señor y mi amigo.
Y todo lo de buen nombre del eterno creador…


